¿Se puede hablar de aborto en las redes sociales? Nuevo reto de moderación a la vista

9 minutos
7/11/2022
¿Se puede hablar de aborto en las redes sociales? Nuevo reto de moderación a la vista
"Woman with green bandanna on neck and tech background", interpretado por Adobe Firefly.

La pandemia, las elecciones en ciertos países y la guerra en Ucrania han obligado a las plataformas a reaccionar para controlar el contenido problemático y en ocasiones incluso a tomar bando. El último episodio en esta lista de ejemplos es la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de revertir el fallo que durante cincuenta años permitió el aborto en ese país. La respuesta de las plataformas a este evento, al menos la inicial, ha levantado críticas y suspicacias. 

Como era de esperarse, la decisión de la Corte –que dejó sin efecto el precedente de Roe vs. Wade– desencadenó un debate muy crítico en las redes sociales. Algunas usuarias, como muestra de apoyo y solidaridad, empezaron a ofrecer medicamentos –misoprostol y mifepristona, principalmente– a las mujeres que quisieran interrumpir su embarazo. De inmediato, Facebook e Instagram reaccionaron eliminando el contenido. 

Efectivamente, Meta tiene una política de bienes regulados que establece las reglas para hablar de ciertos artículos cuyo comercio tiene restricciones o es ilegal, como las drogas, las especies en vías de extinción, las armas de fuego o los medicamentos. En cuanto a estos últimos, la norma prohíbe el contenido que pretenda comprarlos, venderlos, regalarlos o pedirlos salvo muy pocas excepciones, como cuando se trata de una farmacia que ofrece sus productos. 

Lo llamativo, sin embargo, fue la rapidez con que Meta aplicó sus políticas, pues el contenido relacionado con píldoras abortivas fue removido en pocos minutos. En ocasiones, se sancionaban publicaciones que no buscaban ofrecerlas, sino que simplemente se referían a ellas. Un periodista de Vice hizo el experimento de publicar en Facebook “las píldoras abortivas pueden enviarse por correo”. La afirmación, más que un ofrecimiento es un hecho, pues las autoridades de Estados Unidos permiten que algunas compañías de telemedicina presten ese servicio. No obstante, Meta eliminó el contenido y suspendió la cuenta del periodista por unas horas.

Notificación de Meta al periodista de Vice que escribió que las píldoras abortivas pueden enviarse por correo, un servicio permitido en Estados Unidos.

Un reportero de AP hizo un ejercicio similar para comprobar que esta clase de publicaciones estaban siendo removidas, pero encontró un hallazgo adicional: las publicaciones que ofrecían drogas o armas no sufrían ninguna clase de sanción, pese a que estas conductas –además de ser ilegales en muchos países– están igualmente prohibidas por la política de bienes regulados.

No es la única evidencia de que Meta aplica sus reglas de manera mucho menos consistente cuando se trata de armas. Según una investigación de Media Matters for America publicado en junio pasado, en los Marketplace de Facebook e Instagram era posible conseguir casi todas las partes necesarias para construir un fusil de asalto de manera casera y, por lo tanto, sin registro.

En Circuito también pusimos a prueba el algoritmo. Desde una cuenta en Facebook se publicaron mensajes en español que ofrecían enviar “pastillas abortivas” por correo a quienes las necesitaran. Una semana después, el contenido seguía intacto. Sin embargo, cuando esas mismas publicaciones se hicieron en inglés, fueron eliminadas solo once minutos después.

Notificación de Meta once minutos después de que publicáramos este mensaje.

Estos experimentados aislados –que apenas pueden ofrecer indicios del problema– apuntan a dos críticas que se le hacen a los sistemas de moderación de Meta, y que pueden hacerse extensivas a otras plataformas. Por un lado, los algoritmos son mucho más efectivos detectando contenido problemático en inglés que en cualquier otro idioma. En este caso, sin embargo, la ‘ineficiencia’ termina protegiendo la difusión de contenidos en español, que estarían amparados por la libertad de expresión. Por el otro, esa detección automática funciona con mayor celeridad en unas categorías que en otras, cuando en teoría se trata por igual de infracciones a las normas comunitarias.

Ante las críticas a Meta solo se ha pronunciado Andy Stone, director de comunicaciones de la compañía, quien reiteró que las políticas de la compañía prohíben ofrecer medicamentos y que estaban trabajando para corregir algunos casos en los que las normas se habían aplicado por error. Sin embargo, este episodio solo resalta una tendencia de la compañía, que durante años ha reducido la visibilidad o aplicado etiquetas al contenido relacionado con medicamentos para abortar, como lo han denunciado distintas organizaciones.

Con la decisión de la Corte Suprema, las plataformas de redes sociales tendrán por delante un gran reto de moderación de contenidos en Estados Unidos. Al revocar el caso Roe vs. Wade, tomarán fuerza los proyectos regulatorios estatales que prohíben información relacionada con la interrupción del embarazo. Esto detonará nuevos conflictos frente a la libertad de expresión y los derechos reproductivos de las mujeres. Las organizaciones de la sociedad civil han señalado su preocupación y desde ahora se preparan para un nuevo frente de activismo.

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